LAGRIMAS MUSICALES
Muchas
veces los sueños no avisan lo que va a suceder, debemos andar precavidos de lo
que nos pueda pasar y aprender a superar las perdidas, eso fue lo que aprendió
July Fuertes Soto.
El
sujeto quien sustrajo el objeto preciado no volvió aparecer, pero sin duda el
peor error de July y su amiga fue quedarse calladas después del hecho.
Dice
el dicho que no hay mal que por bien no venga, aunque este cueste mucho, fue lo
que tuvo que superar July al perder su mp3, pero a la vez aprender a escuchar a
sus seres queridos.
Por: Jesica July Fuertes Soto
jesicafuertesoto@gmail.com
Ni
siquiera el sueño de alerta de que hoy pasaría algo malo se cruzaba por su
pensamiento, pues parecía que toda andaba bien hasta antes de las 17 con 30
minutos momento en que se le fue
arrebatado su mp3 y el audífono de su celular a July Fuertes Soto (17) por un
joven drogado al quien nunca volvió a ver hasta ese momento. July junto a su amiga Katherine Geraldine
Dávila Sueros (18) acababan de salir de clases para dirigirse cada una a su
casa, por el mismo camino que desde hace un año recorrían, y fue en la calle
Sánchez Trujillo numero 207 cuadra 2 de la Urbanización la Perla del Cercado
donde sucedió el robo. Por lo que luego de sucedido el hecho el joven atino
amenazándolas si es que lo acusaban, ese fue el gran miedo que ambas tuvieron
para no denunciar el hecho y sin pronunciar palabra alguna tomaron otro camino,
dirigiéndose luego cada una a su domicilio.
Fin
de semestre, Katherine y July habían alcanzado el máximo promedio en derecho
informático, por lo que decidieron irse solas cantando las canción Hipocresía de Mark Anthony que escuchaban de los audífonos nuevos del
celular que hace un día antes se había comprado y que se reproducía en el mp3
de marca Sony que llevaba todos los días a clase y con el que antes de guardar
todas sus cosas aseguraba primero, pues era el primer reproductor de música de
marca que su mama pudo comprarle. July
antes del suceso sentía que una sombra la perseguía como a la vez sentía un mal
olor que al parecer emanaba del desagüe, siguió caminando junto a su amiga,
iban volteando, nadie estaba en el lugar pues la calle Sánchez Trujillo N° 207 exactamente
donde antes era la Casa de Reposo El buen Pastor, que desde hace un año ya se
habría destruido, era precisamente en ese lugar donde ella nos cuenta:
“La
sombra de alguien se acercaba pude sentir su respiración, al principio creí que
era una persona más que transitaba por esa calle tan silenciosa, cuando siento
que esta sombra se va acercando más, fue ahí cuando volteo y veo un
sujeto de polera negra, con jean azul y zapatillas negras quien aparte
de tener una apariencia de delincuente, tenía un olor nauseabundo como si no se
hubiera bañado en mucho tiempo, arrinconándome hacia las rejas de la Casa
Reposo y con los labios resecos me dijo: no grites, dame el celular que llevas
en el bolsillo ,rápido, me amenazó con cortarme la cara sino accedía a su
pedido, pero en ese momento hubieron 3 segundos tan largos que me dejaron
pensar en ese momento…lo primero fue darle una patada y salir corriendo junto a
mi amiga, lo segundo era gritar tan fuerte como podía, pero ninguna de las dos
opciones pude realizar pues mi amiga estaba con tacos, aun lado observando toda
inmóvil y aterrorizada, era casi imposible correr con ella a menos que la dejara ahí, pero era
algo que por amistad no podía hacer, no tuve más opción y antes de que me
cortara el rostro le dije no tengo un celular, es un mp3 y me dijo: ya, lo que
sea, pero dámelo, pero este no se quedó con las ganas y me dijo que le diera
también el audífono era increíble pero nadie absolutamente nadie pasaba en ese
momento por ahí, ya que si ubicamos este lugar se encuentra a espaladas de la
Universidad Privada Autónoma del Sur y al frente del Colegio de Contadores
Públicos no había ningún vigilante que rondara la zona, ni persona que saliera.
Luego de esto nos dijo que, no avisáramos a nadie o nos iría peor y con la
mirada amenazante, el olor y parte de mi vida que estaban dentro del
reproductor se fueron corriendo, pues al recibir los objetos, el sujeto corrió
tan rápido como podía”
Luego
del trágico momento en que vivieron July y su amiga ambas se dieron la vuelta
enrumbando otro camino y sin pronunciar palabras cada una al llegar al paradero
de la independencia se dirigieron a su domicilio.
Al
subir al micro July no lo podía creer y se lamentaba no haber esperado a sus
demás amigos con quienes usualmente salían, acompañándose hasta que cada uno
tome su transporte, luego de media hora comenzó a llorar desconsoladamente pues
no había nadie en casa ese día y a recordar
todos los momentos en el que su mp3 le había acompañado, las canciones
seleccionadas por carpetas que había recopilado de cada internet al que iba, y
de los 18 meses desde el día de su compra en el que había compartido canciones,
bailes y cantos junto a sus amigas, momentos que no volverán pues ya no estaría
más el Mp3.
UN PAÑUELO
“Finalmente mi Mp3 fue reemplazado por
el celular que hace unos días comenzaba a usar, pero si hay algo que me quedo
fueron los audífonos originales del mp3, así que no se había ido del todo, me
quedaban las esperanzas de que juntando mis propinas pudiera alcanzar la
cantidad que gasto mi mama para volver a comprarme nuevamente un nuevo mp3”.
Pasaron 365 días para que yo volviera
a tener un mp3, pues aparte de utilizarlo para escuchar música este tenía la
función de grabar voz, radio y USB pues guardaba todos mis trabajos.
Luego de haber superado la perdida de
tan preciado objeto para July, escuchar música, cantar y bailar junto a su
amigo Sony con quien pasaba momentos como estudiar escuchando música a bajo
volumen o grabar alguna canción que a ella le gustaba, o simplemente hacer
oídos sordos al mundo y transportarse a la profunda imaginación de las escenas
en que podía describir cada letra musical que escuchaba.
Y fue justo sumergirse tanto en la
música lo que la distraía en consecuencia no ponía atención a las personas de
su alrededor, esto es lo que detestaba Katherine quien constantemente le
repetía a July, “tu no dejaras el mp3, acaso habrá algún día en el que dejes de
escuchar música”, ese día llego y ahora disfruta hablar con su amiga pues sabe
que le está poniendo atención.
Su madre también deliraba con eso pues
a veces habían días en que se olvidaba de decirle algo más de la lista de
compras, mientras que ella gritaba para que esta le escuchara, July seguía su
camino sin volver atrás, por lo que su madre renegaba, y a veces lamentaba
haberle comprado el objeto que su hija tanto quería.
Sin duda alguna fue el mejor regalo
que recibió de manos de su madre, y que por distraída perdió, pues de haber
guardado el mp3 y esperar a sus amigos, no hubiera tenido que pasar la difícil
experiencia de sufrir el robo de su mp3, pero a la vez no hubiera aprendido a
escuchar a sus seres queridos.
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